19. OMEGA PURO, BAJANDO LA GUARDIA.
Estoy hecha un ovillo en su cama, envuelta hasta la cabeza como si esta sábana pudiera protegerme del mundo... aunque sé que no puede
—Sube. Es hora de volver a casa.
Sube. Es hora de volver a casa...
Esa frase se quedó en mi cabeza durante todo el camino. Me perseguía, como un latido ajeno que aceleraba el mío. Quizás fue solo una expresión casual, pero logró colarse bajo mi piel y me dejó desarmada.
Me recosté sobre él con la excusa de agarrarme, pero lo hice porque lo necesitaba. Hundí mis d