11. SU NOMBRE ES MARA
La sala estaba cargada de una tensión que recordaba demasiado bien: el mismo aire denso de los antiguos salones universitarios, el crujido ocasional de una silla, el roce leve de un lápiz sobre el papel. Frente a mí, un largo cuestionario, betas vigilantes patrullando con la mirada, y un silencio que parecía gritar por sí mismo. El primer reto —supuestamente crucial para elegir a la Luna de Lunas— no era más que un examen.
Absurdo.
¿Cómo se supone que este tipo de prueba puede definir algo tan