12. POR FIN ESTÁS AQUÍ, MARA
Caminé con paso decidido hacia la salida. Atrás quedaban las burlas, los rostros divertidos, los murmullos que me acompañaban como una sombra. Podía escuchar claramente las risas de la Gamma favorita, la misma que seguramente ganaría. Me repetía que no me importaban las consecuencias, que esta humillación había sido en vano, que nada valía la pena... Pero había algo extraño latiendo en mi pecho, una sensación que desafiaba a mi lógica. Una advertencia, quizás. O un llamado.
—¡Nadie puede marcha