79. LOS PECADOS IMPERDONABLES
—¡Irina! Amor mío, ¿Qué haces aquí?
—Hola —Irina saludó directamente a Andrei que bajo el rostro enseguida, no se habían visto desde aquella vez.
Casi tres meses atrás.
—Irina —Andrei se puso de pie como mejor pudo, porque aunque su pie izquierdo no se había fracturado si tuvo problemas para volver a caminar—, lo siento.
No tenía más palabras para decirle a Irina y ella simplemente se acercó rodeo con delicadeza a Andrei y lo abrazó.
—Gracias —le dijo mientras tomaba el mentón que aún tenía ras