23. CONDENADOS I
—¡Sáquenla de aquí! —Mikhail apretó la mandíbula con tanta fuerza que la mujer a su lado creyó que sus dientes estallarían—. Y tráiganme a esa pequeña rata traicionera.
Dos horas después Yuri estaba escupiendo sangre y estaba muy seguro de que moriría junto a la chica de ojos negros que estaba a su lado, pero tenía la satisfacción de que no se había dejado doblegar y que en ese mismo momento todos los hombres de Jasha estaban encerrando como ratas a los hombres de Mikhail gracias a la informa