143. ANTES DEL DESASTRE
Lo estaba seduciendo, le estaba diciendo que le había gustado y que posiblemente quería más.
Porque Sofía siempre quería más de su esposo.
—Te amo —le dijo mientras la ayudaba a ponerse de pie y la acomodaba a su lado.
Pero hubo silencio, un silencio que él sintió extraño.
—Sofía, te amo —repitió mientras le besaba la frente y le acariciaba la espalda desnuda mientras con delicadeza le desataba las manos.
—Mmmm —gimió ella sin responder a nada.
—Te amo, Sofía —volvió a decir esta vez con más s