12. ESA MUJER
—Es la niñera, la maldit@ niñera Olga.
—Me dijiste que podía usar a cualquier mujer de la casa. Y eso hice.
Olga le dio una sonrisa que por poco acaba con la poca paciencia del ruso, había tanta confusión en sus ojos como deseo ardiente.
Claro que su madre no era tonta, era tal vez la mujer más inteligente que había conocido, pues para ser la esposa de su padre y salir bien librada tenía que serlo. Ella nunca daba puntada sin dedal y él lo entendió demasiado tarde, estaba tan cansado que no se