Mundo ficciónIniciar sesiónJamás creí que la vida de casados se iba a adaptar a mis necesidades, pero tampoco pensé que tendría una esposa, y mucho menos una mujer como Lex. Esa preciosura de ojos celestes me volvía absolutamente loco. Su valentía, su testarudez, su pasión, su amor, su compasión… y no dejaba de sorprenderme ni un minuto.
Cuando desperté esa mañana, ella aún dormía. Me quedé como un psicópata







