Mundo de ficçãoIniciar sessãoNos acercamos hasta donde el sacerdote griego había montado un altar al pie del templo.
Dan tomó mi brazo, y me condujo hasta allí. Y el hombre comenzó a hablar.
—¿Vienen por su propia voluntad? —preguntó y ambos respondimos:
—Sí.
—Nos encontramos en el Templo de la Diosa Afrodita Pandemos, para que estos dos amantes sean cubiertos con su cálido manto y les brinde una vida de amor y des







