Rous respiró hondo apenas cruzó la puerta del sótano. El aire era distinto ahí abajo. No solo por la humedad o el olor metálico que se pegaba a la garganta, sino por el peso invisible de lo que ese lugar representaba.
Cada paso resonaba como un recordatorio: ese no era solo un sótano, era una parte grande en el corazón sucio del imperio de Caleb. Y ahora, también, el punto exacto donde la vida de Rous del pasado se le había partido en dos. Pero ahora era la Rous del futuro la que tenia su propi