Caleb despertó desorientado, todo parecía normal. Una habitación que recordaba de su pasado. ¡Justo como en la que vivió en casa de sus padres! Aunque no todo era igual, el aire era más fresco, la sensación que estaba en un tiempo distinto no desapareció y su ropa era la misma con la que estuvo en el pasado. La sangre de Milán estaba en su piel y en su ropa, algo definitivamente había cambiado y no fue el.
El cuchillo estaba en la cama, pero también cajones llenos de fotografías de Rous. Caleb