Caleb despertó desorientado, todo parecía normal. Una habitación que recordaba de su pasado. ¡Justo como en la que vivió en casa de sus padres! Aunque no todo era igual, el aire era más fresco, la sensación que estaba en un tiempo distinto no desapareció y su ropa era la misma con la que estuvo en el pasado. La sangre de Milán estaba en su piel y en su ropa, algo definitivamente había cambiado y no fue el.
El cuchillo estaba en la cama, pero también cajones llenos de fotografías de Rous. Caleb se acercó rápidamente y la reconoció. —¡Rous! —murmuró con desesperación—. Entonces… esto no es y no fue un sueño. —se dijo convenciéndose de los hechos.
—¿Pero donde estoy? —se preguntó entre murmullos—. Definitivamente este lugar no es la mansión. Debo averiguar qué sucede.
Registró cada cajón de la habitación y encontró un arma, una que guardo en la cintura. El cuchillo lo dejó sobre la cama y aturdido pero consciente, escuchó el ruido lejano de la voz de Rous. Aunque la voz que escuchó fue l