Gran parte del dinero que Caleb guardaba en el orfanato se encontraba justo en esa caleta, pero la monja estaba decidida a tomar acción aun así fuese la última acción que pudiera llevar a cabo. Se sintió traicionada, ultrajada y avergonzada por el mismo emperador.
Jack con la mirada extasiada y satisfecha, sonrió con codicia. ¡Era lo que estaba esperando antes de dar el último paso! Le dio la espalda a la madre y eso era todo lo que ella esperaba que sucediera para tomar fuerzas de su flaqueza, para realizar el ultimo intento con lo ultimo que le quedaba a su cuerpo lastimado, herido y perpetrado por un pecador.
Jack con la confianza que la madre no podría recuperarse, dejó sus armas a un costado y se dirigió a la parte indicada por la madre. Ella lo observó detenidamente para actuar y no ser descubierta.
Jack abrió la puerta y descubrió la caja fuerte que media un poco más de tres metros de alto, el tocador era toda una bóveda repleta de dinero, joyas y mercancía con el nombre grabad