018

Pasó una hora y la pareja se escuchaba que hablaban muy acaramelados. Su mano lastimada ya comenzaba a dolerle a Abril, pues, su hora de tomar el medicamento había llegado y ella aún encerrada. Alejandro parece que tuvo compasión de ella y le pidió a su prometida que fuera a la cocina y pidiera que le trajeran fruta picada. En ese momento, Abril salió de su escondite sin siquiera voltear a ver al hombre acostado en la cama; sin embargo, él la hizo detenerse.

—Lamento haber mentido al decir que
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