Después de meses de lucha interna, Andrey seguía sin encontrar el valor para revelarle la verdad a Dulce. El miedo a que ella lo odiara por haberle mentido y haberse hecho pasar por otra persona lo paralizaba. Con un suspiro, desvió la mirada hacia Iván, el hombre que siempre lo había sostenido en los momentos más oscuros de su vida.
—¿Qué pasa, Andrey? ¿Por qué me miras así? —preguntó Iván, rompiendo el silencio.
—Nada, solo estoy pensando —respondió Alexio, evasivo.
—Pensar demasiado no te ll