Capítulo 48

Brany se acercó despacio, sintiendo el peso de la pistola que llevaba escondida en la cintura, bajo la chaqueta. La había asegurado, cargada, el seguro puesto. No quería usarla. Pero sabía que podría tener que hacerlo.

—Tome asiento, señorita Stepanova —dijo Mikhail, señalando la silla frente a él. Su voz era grave, cortés, como si estuviera invitando a tomar té, no sellando un destino—. Hace tiempo que quería hablar con usted.

—Podría haberme llamado —respondió Brany, sentándose, manteniendo
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