—¿Y por eso huiste? ¿Por eso amenazaste con matarla?
—Tuve que hacer algo. No podía rendirme sin más. No después de todo lo que había hecho.
—Puedes rendirte ahora —dijo Andrey, dando un paso adelante—. Puedes entregarte a Yermolov, contar todo lo que sabes, aceptar las consecuencias. Yo hablaré por ti. Diré que actuaste bajo presión, que te arrepientes…
—¿Que me arrepiento? —Mikhail levantó la cabeza, y sus ojos brillaban con una furia helada—. No me arrepiento de nada, Andrey. Ni de las co