—Está cerca —dijo Andrey, el mismo pensamiento que había tenido antes.
—Muy cerca. Y según nuestros analistas, no está huyendo. Está acechando. Esperando.
—¿Qué espera?
—Eso no lo sabemos. Pero si tuviera que adivinar… espera el momento en que ustedes bajen la guardia. O el momento en que la información que tiene deje de ser útil. O el momento en que pueda causar el mayor daño posible.
Brany sintió un escalofrío. —¿Y cómo evitamos eso?
—No lo evitamos —dijo Yermolov, con crudeza—. Lo anticipamo