Al ver que ella no contestaba, Andrey ahora haciéndose pasar por Mijail, perdió la paciencia.
— Te he dicho que me disculpaba por haber entrado sin querer, aqui señorita.
— Discúlpame a mi por haberte hecho daño, es que no estoy acostumbrada a esas a que entren personas por sorpresa en esta casa.
— No se preocupe señorita.
— Me has dicho que te llamas Mijail.
— Si señorita y discúlpeme si en verdad la sorprendí.
— Bueno espero que el ogro no se entere que le lancé eso encima.
— Y cual es ese og