Sentí que algo en su mirada había cambiado.
Terminamos nuestra segunda taza de café y cuando menos lo pensamos la cafetería estaba a punto de cerrar.
—Tengo que irme
—No, espera… —interrumpió Lucien —aún no hemos terminado nuestra cita.
Parecía que buscaba retenerme.
Hasta hace un segundo, Lucien hablaba como un guerrero entrenado, frío y letal. Pero tras revelarme lo de los Fatuum Noctis, hubo una pausa… una especie de vacío extraño entre sus palabras. Me observó en silencio por unos segundos