Ángela, eres... poderosa - Parte 2
—No sé explicar bien lo que fue ese primer momento —continuó mi madre, con la voz más suave—. No fue como si me enamorara al instante. Se sintió como… reconocer a alguien que no sabías que estabas buscando. Una sensación extraña, incómoda, como cuando tienes una palabra en la punta de la lengua y de repente aparece.
—¿Y qué era lo que buscaba él, exactamente? —pregunté.
Shannia tomó la taza entre sus manos.
—Eso tardé en entenderlo —dijo—. Al principio no me lo dijo. Me dio una versión vaga,