Y aun así habla con una tranquilidad absurda, como si no hubiera otros criminales de m****a moviéndose detrás de cada palabra que acaba de pronunciar. Como si no hubiera gente capaz de borrar del mapa a cualquiera que se convierta en un problema.
Declan, su simio y toda su maldita mafia me importan un carajo. No les debo nada y tampoco les temo. Pero estos otros… estos desconocidos que, según ella, quieren ayudarme a recuperar a mi esposa y a mi hijo. ¿Gratis? Nada es gratis en este mundo de por