—Me importa una mierda. Arrastra tu culo y el de tu abuelo al comedor antes de que tenga que sacarte yo misma.
La chica traga saliva y retrocede un par de pasos para tomar el brazo de su abuelo. Pero yo no cedo, la detesto. Doy un paso más y quedado delante del líder de Chicago y su impertinente nieta, le lanzó una mirada afilada.
—¿Sigues aquí?— Entrecierro los ojos.
Estoy en shock sin demostrarlo en realidad. ¿Qué demonios hice? Jamás había hablado así. Jamás había amenazado a alguien, pero