Un hombre, dos puestos más alejados de Peter, también me observa. Sonríe cuando me pilla mirándolo, pero Peter con una sola mirada lo obliga a mirar su plato el resto de la cena. No es desagradable a la vista, pero su cabello negro, ojos azules y contextura física me recuerdan a Alexander, así que no vuelvo a mirarlo.
La cena llega a su fin —gracias a todos los dioses— y puedo decir que he aprendido bastante. Declan agradece la presencia de todos y los despide. Tres hombres aún no se marchan,