El anciano sonríe, como si su mente se hubiera trasladado a esa época.
Declan suelta una carcajada grave, y Edward lo acompaña. No se me escapa el detalle de que este hombre es quien tiene el control de Chicago.
Justo a donde Peter dijo que se iría.
Hasta que su reemplazo esté listo en unos meses.
—Y espero que sea pronto, porque después de tantos años, me lo merezco —dice Edward con una sonrisa cansada. Sus ojos, a pesar de la edad, todavía brillan con vida—. Declan, espero que no haya tom