Trago saliva, obligándome a sostener su mirada.
—Este es mi lugar. Esta es mi familia… y esta es mi nueva vida. Espero que puedas entenderlo por las buenas y que comprendas que yo, ya no te quiero… que me lastimaste tanto que tú mismo te pusiste en un punto de no retorno.
Mis manos bajan instintivamente hasta mi vientre, apoyándose allí con suavidad.
—Lo único que nos une ahora es Aiden.
Levanto la mirada hacia él otra vez.
—Y no pienso negarte a tu hijo… siempre y cuando actúes correctamente y