Mi padre sujeta el brazo de Peter con firmeza, deteniéndolo antes de que dé un paso más hacia Alexander, y luego me hace una breve seña con la cabeza para que me lo lleve de una vez. Es una orden silenciosa, pero clara: sácalo de aquí antes de que esto termine en sangre de verdad.
El ambiente en la sala está cargado, pesado como antes de una tormenta.
Me acerco a Alexander y tomo las solapas de su costoso saco entre mis dedos, tirando de él con brusquedad. La tela cruje bajo mi agarre. Él baja