El chico vuelve a reírse.
—Me cae bien mi cuñada. Creo que a ella no la vas a callar ni con gritos ni con miradas mortiferas.
—A mí no me gusta. Es ordinaria, no tiene modales y no parece una mujer inglesa de una familia importante. —La mujer me observa de arriba abajo con una lentitud insultante, deteniéndose un segundo de más en mis pies descalzos—. ¿Estás seguro de que no te entregaron el expediente de una vagabunda por error?
Oh. perra...
La miro mientras se levanta con una elegancia irrita