Envuelta en una bata, salgo del baño y busco entre las bolsas que dejó Iván algunas prendas para ponerme. Adoro que piense en todo. Me recuerda a mi padre: él elegía cosas costosas, sí, pero también cómodas, fáciles de quitar o de abrir a la hora de alimentar a mi hijo y, si no existían, mandaba a hacerlas después de diseñarlas él mismo.
No habrá un solo día en que no te recuerde, papito.
Termino de vestirme, arreglo mi cabello y salgo de la alcoba, dejando la puerta apenas arrimada por si Ai