Terry conducía la camioneta con una urgencia feroz, los nudillos blancos sobre el volante mientras el vehículo devoraba el asfalto de la noche, en el asiento trasero, Nero sostenía a Natalie entre sus brazos con un cuidado desesperado, como si el solo contacto pudiera impedirle deslizarse hacia un abismo irreversible, sabía que su Alpha le había encomendado la misión más importante que jamás recaería sobre él, no podía fallar, no la podían perder, pensaba el lobo mientras la cabeza de Natalie r