—Mereces irte a la cárcel. Tal vez así se te quiten las ganas de coquetear.
A primera hora había ido Martín a la oficina de Alfonso para recibir sermones y dar sus excusas.
—Al principio era algo inocente, pero cuando ella pensó que yo era tú, no pude evitar querer tomar mi revancha, sobre todo después de que despidieras a Andrea. Lástima que Daniela sea tan bien portada y no te diera unas bofetadas por sinvergüenza.
Le había faltado poco, recordó Alfonso.
—Por otro lado, también se te pudo ha