Amalia se alejó del toque de Mad y su intrusiva mirada. Siguió ordenando los víveres.
—¿Quién te hizo eso?
—Da igual. Compré unas pastas que nunca he probado. Voy a prepararlas con filete. ¿Es tan bueno el filete como se dice? Eso espero, era costoso, pero me mantuve dentro del presupuesto.
—¿Quién fue?
—Nadie importante, ya olvídalo.
—Imposible. O me dices quién fue o me lo dices.
—¿Y por qué te importa tanto? Ya perdí la cuenta de las veces que has intentado matarme, pero creo que van como