—¿Qué te pasó en la mano, amor?
Mad había ido a buscar a Ana al campus donde ella estudiaba para pasar la tarde juntos. Un paseo por la avenida, charla en una cafetería, escarceos varios, lo habitual.
—Un esguince de muñeca mientras me ejercitaba, no es nada grave.
Las vendas en la mano ocultarían los tatuajes por un tiempo.
—Mejor cuéntame cómo te ha ido en tus clases, Ana.
—Muy bien. Tuve calificación máxima en el trabajo de investigación que hice con mis compañeras.
—Felicitaciones. Creo