El estado en que Amalia regresó de su primera misión decía mucho sobre su poco profesionalismo, pero, ¿qué más se podía esperar de ella? No era más que una vulgar ladrona, una mujer oportunista, una carroñera que aprovechaba el menor descuido de los demás para conseguir lo que quería. Su naturaleza y actuar eran entendibles.
Lo que no lo era en modo alguno fue lo que hizo Mad. El primer pensamiento que cruzó su cabeza por la mañana al despertarse en su cama fue Ana. Su dulce y hermosa Ana, la m