—Alfonso... —balbuceó Unavi, sorprendida por el inesperado encuentro— ¿Qué haces aquí? ¿Acaso me estás siguiendo?
Él manejaba la tecnología necesaria para tan reprobable acto, estaba segura.
—¿Por qué iba a querer seguirte? No seas absurda.
—¿Entonces debo pensar que viniste de compras en un día laboral? Eso es más absurdo todavía.
Kamus debía reconocer lo bien que lo conocía la mentirosa, pero claro, eso era parte de su trabajo como espía.
—Mi futura esposa quiso venir de compras y la acompañ