—¿Qué clase de broma retorcida es ésta?
—Ninguna broma, Martín. ¿Tan difícil es aceptar que me voy a casar? Ya es hora de sentar cabeza. Ser un hombre de familia responsable es una excelente carta de presentación.
—Como si esas cosas te importaran.
—Son importantes, son parte de la madurez de la vida adulta.
—Pero conoces a esa mujer hace menos de un año. ¿Cómo vas a casarte con ella?
—Lo que conozco de ella es más que aceptable y tenemos mucho tiempo por delante para conocernos más.
—Enloque