Frente al espejo de su baño, Alfonso se rasuraba. No haberse vuelto a convertir en el Kamus náufrago luego de lo ocurrido con Unavi era indicio de su fortaleza emocional. Si el objetivo de ella había sido destruirlo, no lo lograría. Deluxe y sus nuevos proyectos arrasarían frente a la competencia y él se alzaría como el triunfador que era.
Las penas de amor eran para los perdedores.
Terminó de asearse y se vistió. Un traje italiano, de corte casual, fue su elección. Eran prendas nuevas, para su