Con dos pasos, Alfonso cruzó la sala, con uno más llegó a la cocina, con otro al baño y volteándose entró al dormitorio. Había que pasar sobre la cama para llegar al otro lado y abrir la ventana.
—Este lugar es horrorosamente pequeño, ¿conseguirás otro?
Unavi negó.
—¿Entonces te irás a vivir conmigo?
Ella volvió a negar y Alfonso quiso cruzar la cama para abrir la ventana y que entrara algo de aire.
—Pensé que ahora que habíamos vuelto, iríamos en serio. ¿Cuál es el problema?
—Ninguno... intent