—De nuevo vienes con los ojos hinchados. ¿Es por tu novio? —dijo Mad.
Unavi asintió. El bar todavía no abría. Ella llevaba puesto su mandil. A primera hora de la mañana había ido a las oficinas de Commodo. Les juró que no tenía idea de lo hecho por Alfonso y anuló el contrato para ser rostro de su marca. El director de marketing le pidió que lo reconsiderara, pero ella estaba decidida.
No quería que le regalaran nada.
También fue con los de Gramm. Esta vez ellos juraron que no tenían nada que