—¡¿Por qué debo tener una niñera?! ¡No soy un niño!
—Es por el bien de todos, Pedro. No quiero que pase algo parecido a lo que ocurrió la última vez que te quedaste sin supervisión.
Pese a los berrinches de su hermano, la señora Jacinta llegó para cuidarlo y evitar que volviera a quemar la casa. Alfonso pasó por ella a la hora acordada y juntos partieron a la casa de la suegra.
Como era de esperarse para una cena familiar, el atuendo de Úrsula rebosaba sobriedad, un vestido elegante, amarillo