Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia había cesado, pero el recuerdo del beso persistía como un fuego bajo la piel. Adriana, al llegar a su apartamento esa noche, se miró en el espejo del baño y apenas reconoció a la mujer que la observaba. Sus labios aún guardaban la sensación de Carlos: firmeza, contención y un extraño calor que le había atravesado las defensas.
- ¿Qué estás haciendo? - se susurró a sí misma. Nunca había previsto que él, un hombre tan distinto a todos los que había manipulado, se






