No fue un aullido de advertencia. Fue un aullido de desafío. Un mensaje claro para Varek y sus desertores: aquí estoy. Ven a buscarme.
El sonido resonó en las montañas, rebotó en los valles, llegó a los oídos de cada guerrero, amigo o enemigo. Los lobos aliados sintieron que el corazón se les llenaba de valor. Los desertores, por el contrario, sintieron un escalofrío recorrer sus espaldas.
Kurt, en su forma Lycan, se colocó a la derecha de Cronos. Su pelaje oscuro brillaba con la luz de las ant