Cap. Capítulo 6 El despertar
Y cuando Aynara, aún débil, aún convaleciente, pudo por fin sentarse en la cama, entraron a su habitación.
—Aynara —dijo el que parecía el líder—. Sabemos quién eres.
—¿Quiénes son ustedes? —preguntó ella, recelosa.
—Somos los licántropos. Los elegidos de la Diosa Luna.
—¿Y qué quieren de mí?
—Tú eres especial —dijo él—. Desde el día de tu nacimiento, hubo señales. La Diosa Luna marcó tu llegada al mundo con un designio.
—No entiendo.
—Eres humana, sí. Pero hay algo en tu sangre, en tu espíritu