El vestido llegó del mismo modo que el primero: sobre mi cama, sin explicación ni disculpa. Este era diferente al anterior, más profundo en color y más deliberado en el corte, el tipo de vestido que no se elige por comodidad sino por efecto, por el efecto específico de una mujer que entra en una habitación y atrae la atención sin aparentar intentarlo. Me quedé frente al espejo, me miré en él y pensé en todas las habitaciones en las que me había parado antes llevando cosas que mi padre había ele