Llevaba toda la mañana con su chaqueta puesta en la cabeza, lo cual era un problema que había decidido no examinar demasiado de cerca, y seguía decidiendo no examinarlo cuando Marco apareció en mi puerta después del desayuno y dijo: «Vístete. Algo presentable», y luego se marchó sin explicar qué significaba eso ni adónde íbamos. Empezaba a entender que así se entregaba la información en esta casa: en pedazos y sin contexto, como un rompecabezas que se espera que armes mientras te mueves.
Me pus