Una hija para ti.
—¡Ahhh! Te juro que no vuelvo a insistir... mierda, siempre me va mal cada vez que te pido algo con insistencia.
—Si sabes cómo soy, ¿para qué me provocas?
Me muerde el cuello y sigue torturándome muy dentro. El placer y el dolor se han vuelto una mezcla deliciosa.
Es nuestro tercer día, y no he tenido un solo descanso. Este hombre no se sacia.
A este paso es imposible que no esté embarazada. Ni siquiera voy a fingir sorpresa cuando empiecen los malestares.
—¡Ahh!
Tira de mi pezón adolorido y m