Salgo de su habitación con una risa sucia en el rostro.
Lo que más temía se hizo realidad, pero debo sacarme esos pensamientos de la cabeza.
—No... tú no puedes gustarme a ese punto tan... mierda—
Ni siquiera voy a la cama. No tengo sueño, quiero golpear algo o a alguien... o que me golpeen por bastardo.
Me he vuelto un hombre de poco dominio gracias a una mujer... si pudiera llamarse mujer a esa adolescente.
Voy al gimnasio y me desquito con el saco de boxeo.
Agarro la botella de agua y la beb