—¿Crees que puedes venir a mi casa e invadir lugares donde nadie te ha dado permiso para estar?—
—¿Desde cuándo te gustan las mujeres como ella? Escuché un rumor de que habías intercambiado un pago y pensé que era mentira.—
—¿Escuchaste un rumor, eh? Ja. ¿Y por qué te importan mis gustos?—
—Mmm... Me gusta ella. Es guapa, aunque algo me dice que no es tan adulta.—
—Piérdete, Camilo. Alguien como ella jamás se fijaría en ti.—
—¿Y en ti sí?— La risa burlesca le encendió la rabia, le hervía l