Victoria.
Luego de mi primera práctica y de oír las palabras que me había dicho Arantxa, salimos a toda prisa hacia casa de mi abuela. Tristán venía conmigo y tenía la certeza de que mi abuela no deseaba verme con él, pero no disponía de tiempo para reflexionar sobre eso. Al cruzar el trayecto que me conducía hacia la vereda que nos adentraba a la casa, la hallé a ella obstaculizando el trayecto. Parecía distinta y no estaba sola. Cristian la acompañaba y vi una gema brillante en la frente