Agnes se había marchado dejándome sola con Adrián, se le percibía que sabía de mi historia, sus ojos me lo confirmaban.
Sentí el calor en mi corazón que latía con fuerza, mis ojos se colgaban de su esbelta figura mientras él avanzaba hacia mí. Reconocerlo de nuevo fue como una revelación, una verdad que ya había advertido de antemano, en ese momento supe y reafirmé que podía sentir atracción por otros hombres, pero nunca amar a ninguno tanto como lo amaba a él.
—Adrián —logré decir su no