Capítulo 28 — Confesiones en el invernadero
Después de casi una semana de reposo, Virginia se sentía cansada y harta de estar encerrada. Los primeros días había obedecido sin protestar las indicaciones del conde y del médico, bebiendo tisanas, descansando y permaneciendo en su habitación. Sin embargo, su carácter inquieto no toleraba bien la clausura, y poco a poco el encierro se había convertido en un tormento. Su única distracción eran las misivas que intercambiaba con Charlotte a través de l